Eloy Vallina nunca olvidaría cómo el ejército rodeó los bancos de su propiedad el primero de septiembre de 1982, horas antes del informe presidencial, y el asombro rabioso que le acompaño esos días.
Los meses siguientes su mente financiera vería cómo las empresas que pertenecían a Banco Comermex fueron vendidas a amigos del gobierno de turno, hubo favoritismos, preferencias, confusiones; a río revuelto, ganancia de pescadores.
Sin embargo, la propaganda política hizo creer a los mexicanos que los baqueros se lo merecían, olvidando, muchos de ellos que las empresas en las que trabajaban pertenecían o estaban asociadas con los capitales bancarios.
En 1982, los banqueros fueron tratados con desprecio y altivez por los nuevos funcionarios de gobierno que se apropiaron de todo.
Al respecto dice el Sr. Manuel Espinoza Yglesias, fundador de Bancomer, el Banco privado más importante en México, por esos días, en su libro, Logro y Destrucción de un Ideal:
“Ser exbanquero, era ser nadie”: un apestado.
Gran parte de la economía quedó suspendida durante los seis años de Miguel de la Madrid, el pueblo chihuahuense se confundió entre la fidelidad a Vallina, su principal empleador y al líder del PRI.
Apenas seis años después de la nacionalización, Carlos Salinas, los vendió a un alto precio, a pesar de que los habían comprado baratos. Y nunca a los antiguos dueños.
Los nuevos bancos nacieron con enormes errores, sobre todo porque en provincia la mayoría de los accionistas no tenían el total del capital requerido y, en las prisas y las corruptelas, se les prestó de la propia Institución Bancaria, con enormes intereses.
Craso error.
Los siguientes seis años, los nuevos banqueros, tapaban un hoyo y se abría otro. El endeudamiento fue creciendo hasta la crisis del noventa y cuatro.
El presidente entrante, Ernesto Zedillo supo que, de no salvar los bancos, los cuentahabientes no verían volver, ni siquiera, sus devaluados ahorros.
Hubo de nuevo mucha rapiña y entonces: “La banca se vendió una vez más, pero a los extranjeros…quedamos peor, y sin banca nacional.”(Vallina: Vaivenes del Poder: 2004).
El derrumbe de la economía de Chihuahua, será cíclico?
En el 2018, Vallina intuyo el peligro del nuevo candidato a la presidencia y escribe al respecto sobre López Obrador, en el diario del Estado: “Contemplamos a los mismos actores con diferentes máscaras, pero con el mismo libreto, lo cual nos permite vaticinar el mismo desastroso desenlace final”.
El libreto de sacar de pobres a los pobres.
En este breve repaso a la historia económica de Chihuahua solo nos queda analizar las vertientes y dilucidar si acaso seremos participes de otra caída económica en nuestro querido Estado.
En la mesa del ajedrez nacional están creciendo ideales de igualdad, pero no de la mano de la educación y el trabajo sino de la imposición y la autocracia.
La Revolución dejó retraso, hambre, una larga guerra entre caudillos y un pretexto político.
La nacionalización de la Banca ahorcó familias, destazó empresas y dio entrada a la Banca extranjera.
Hoy el terrible discurso social sobre desaparecer la propiedad privada y la Reforma Judicial prefiguran ya otro cataclismo económico que nos dejaría en menos de diez años al nivel de Venezuela o Cuba.
Hay formulas simples que los políticos se niegan a aprender. Como apuntan los sociólogos actuales y lo demuestran ciertos países, solamente la educación es capaz de otorgar igualdad económica en las naciones.
Prueba de ello son Japón, Alemania, Noruega Inglaterra y muchos países más que pudiéramos intentar emular para ser la nación que merecemos.
Chihuahua podría comenzar con una intensa cruzada por la educación y la capacitación, sí… en verdad quisiera mejorar.








