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lunes, marzo 16, 2026
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Los “todasmías” de la política chihuahuense

Francisco Ortiz Bello

El “todasmías” es un término muy mexicano para referirse a las personas que, en su ansia de protagonismo, quieren ser la piñata en la posada, el cumpleañero en el cumpleaños, el novio o novia en la boda y el muerto en el velorio, quieren ser todo en todo momento, su ansia de protagonismo les gana siempre y quieren protagonizar y ser la figura principal de toda circunstancia y en todo momento, por eso se les llama los “todasmías”.

Por supuesto que en la política, no podrían faltar estos personajes que quieren figurar siempre a costa de todo y por encima de todo, arrastrando a sus pies todo lo que se ha construido y todo lo que se ha elaborado detenidamente.

Pero quizá la mayor virtud de estos personajes, de estas arrolladoras personalidades que pretenden siempre avasallar con su presencia, es que ocasionan problemas ahí donde no los hay ahí donde no existe un problema, ellos llegan, hacen su show para protagonizar, hija y causan un problema , un conflicto.

Porque justo precisamente esa característica de qué debe estar en todo y para todo, es lo que genera inconformidades, molestias, reclamos, de personas que se disciplinan a la normatividad de un grupo de una organización, y que de repente ven atropelladas sus posibilidades porque estas personas, los todas mías, Quieren todo.

Y no es que querer todo sea malo o criticable por sí mismo, simplemente que a cada quien le corresponde lo qué que en méritos personales merece, no más ni menos, sin embargo esa propensión natural a querer ganar siempre de todas todas es lo que causa conflictos en los grupos, en las organizaciones, y en la política por supuesto también.

En pocas palabras, no se puede quedar bien con Dios y con el diablo, pero estas personas, los todas mías, creen que si pueden quedar bien con todos aún hasta los que están en contra, y además creen, están firmemente convencidos de qué tienen todos los méritos para figurar en todas las posiciones, en todos los momentos, y de todas todas.

El país, Chihuahua y Juárez han entrado ya en la ebullición política natural de un proceso electoral, porque el año que entra se renueva la presidencia de la República, el senado y la cámara de diputados, además de que en chihuahua se eligen diputados locales, presidentes municipales, sindicaturas y regidurías.

El próximo año, en nuestra entidad, estarán en juego poco más de 900 cargos de elección popular, y ese hecho es el que ha propiciado la aparición de decenas de “todasmías” que, a toda costa, quieren asegurar un lugar en ese carrusel de posiciones políticas que les aseguran poder, buenas prestaciones económicas y salarios nada despreciables.

Es por demás sabido que, en cuestión de campañas políticas y elecciones, nadie tiene nada asegurado, porque hay que salir a la calle y convencer a la mayor cantidad de personas para que voten por el candidato, lo cual lleva implícito una gran cantidad de inconvenientes e incertidumbre, porque no siempre es posible asegurar el triunfo, por más buena que sea la campaña o estrategia utilizada.

Y es ahí donde los “todasmías” intentan lograr posiciones que les aseguren una posición, la que sea, desde los procesos internos de sus partidos, hasta la postulación en más de una candidatura con tal de no quedarse fuera del “reparto” de puestos.

En Juárez tenemos ya varios ejemplos sobre este tipo de personajes, que lo único que hacen es enturbiar los procesos y generar molestias, inconformidades y reclamos al interior de sus organizaciones.

En Movimiento Ciudadano tenemos al ex alcalde de Parral, Alfredo “El Caballo” Lozoya, quien no atina aún si buscar una senaduría, una diputación federal, una local, o de nueva cuenta la presidencia municipal de su natal Parral, y en esa fecha definición mantiene atorados los procesos internos de su partido.

Aunque no es de Chihuahua, pero también milita en MC, podemos mencionar a Samuel García, el gobernador regiomontano que se aferró a buscar la presidencia de la República, siendo el primer mandatario de su estado, a pesar de que en múltiples entrevistas siendo recién electo aseguró tajantemente que no lo haría, que lo habían elegido gobernador por 6 años y que los terminaría completos. Pues muy pronto se le olvidó esa promesa.

Peor aún, al solicitar licencia para contender por el cargo, por más de 6 meses, Samuel intentó designar al gobernador sustituto o interino, lo cual no está previsto en la Ley correspondiente, pero así son los “todasmías”, quieren ganar siempre, en todos los casos y aún contra las reglas establecidas.

De regreso a Juárez, un alto ex funcionario municipal, Ernesto Guevara, hoy puede ser visto en tremendos espectaculares por toda la ciudad, con el fallido e infantil pretexto de que junto a su esposa fue nombrado “la pareja del año”, obviamente bajo las siglas y colores de Morena.

Lo que pocos saben es que Guevara se inconformó con el alcalde Cruz Pérez Cuéllar cuando este lo cambió de puesto, en un enroque estratégico dentro de su administración, pero no conforme con declinar el cambio traicionó la confianza del alcalde pasándose al bando de su adversario más fuerte, Juan Carlos Loera con lo cual demostró su desmedida ambición por posiciones, fuera con quien fuera y del modo que fuera. Hoy está en busca de una diputación local o federal, lo que caiga es bueno, al precio que sea.

Pero quizá el caso más notable es el del ahora ex delegado del Bienestar en Chihuahua, Juan Carlos Loera de la Rosa, del grupo de los llamados “súper delegados”, ya que en ese cargo también recae la representación del gobierno de México en las entidades federativas.

Loera de la Rosa era diputado federal cuando fue nombrado súper delegado en Chihuahua, luego peleó la candidatura a la gubernatura, la obtuvo, perdió la elección por más de 150 mil votos, regresó a la delegación del Bienestar porque la peleó como si se tratara de una posesión o propiedad.

Ahora, en el actual proceso electoral, ha tenido que renunciar a ese cargo para buscar uno de elección popular, pero ha sorprendido a propios y extraños declarando que buscará la senaduría pero ¡También la alcaldía! Sí, aunque usted no lo crea, Loera quiere todas de todas.

No dudo que si pudiera inscribirse por una regiduría, también lo haría, y quizá es donde mejor oportunidad tenga. Es una pena que el certamen Miss Universo haya concluido ya, sino estoy seguro que también se inscribiría ahí.

No se trata de una crítica personal o de mala leche hacia la persona, a quien conozco y aprecio en lo personal, no, se trata de un señalamiento objetivo y razonado hacia una actitud que, además de presentarlo ambicioso e incongruente, va a generar conflictos al interior de Morena.

¿Cuáles son los conflictos que va a generar? Es muy simple, dentro de Morena no debería haber intentos de ninguna corriente o grupo, por pelear la presidencia municipal, porque quien hoy encabeza la administración tiene las preferencias necesarias, el trabajo visible, los resultados alcanzados y la presencia necesaria para garantizarle a Morena el triunfo en la reelección, cualquiera otra visión sólo va a generar problemas y divisiones que, eventualmente podrían poner en riesgo la supremacía guinda en Juárez.

Las preferencias electorales, más allá de las encuestas, están claramente definidas por la cercanía de los gobiernos con la gente, por la eficacia y efectividad de sus programas, pero sobre todo por la claridad de la comunicación del gobernante, y eso es algo que se le da muy fácilmente a Cruz Pérez Cuéllar.

Pero más allá de los nombres y repercusiones de los “todasmías”, y ante lo que está en juego en 2024, es que estos personajes son los que han predominado en la política post moderna y eso es lo que explica la prevalencia de partidos políticos en el poder por décadas, aún a costa de la voluntad popular.

Cuando una persona, del partido que sea, se impone a costa de lo que sea para ganar siempre, se establece la hegemonía de unos cuantos por sobre el bien de todos; y esa es la mejor forma de entender las dictaduras.

Francisco Ortiz Bello

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