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martes, marzo 17, 2026
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“Necesariamente Política” Murat y Yunes el principio de la resta

Controversial…

Por: Raúl Sabido.

“Para que un partido político pueda mantener su hegemonía, su gestión debe estar organizada de tal modo que quienes los lideran, si se guían por la razón o por la pasión, no puedan sentirse inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe”

Esto significa que el partido debe estar organizado y capacitado para minimizar el riesgo de corrupción o de acciones que vayan en contra de sus principios y valores, independientemente de si los líderes se guían por la lógica y la razón, o por sus emociones y pasiones personales, pueden tener tolerancia a los errores, pero no violación de sus principios.

Para ello se requiere necesariamente de la política como herramienta para que mediante de ella los liderazgos puedan ejercitar los principios y la conducción partidista con el ejemplo que les permita resolver contrariedades y desviaciones sustentada en su credibilidad política.

La política, en su esencia más pura, es el proceso por el cual las personas toman, o negocian, decisiones colectivas para organizar y gestionar una comunidad, país, partido político o cualquier entidad con una estructura de poder. La política abarca una amplia gama de actividades y conceptos.

Por lo tanto, solo los ingenuos o malintencionados pueden sorprenderse de las negociaciones necesariamente políticas entre entes políticos buscando la obtención de consensos para implementar la visión de país. La política es una herramienta fundamental para la organización y el funcionamiento de los partidos políticos y que les permite tender puentes con otros partidos o individuos.

Los partidos son entes públicos necesariamente políticos.

La necesaria política es un proceso dinámico y puede requerir habilidades de liderazgo, comunicación, negociación y, sobre todo, la capacidad de entender y respetar diversas perspectivas y necesidades.

En el vasto escenario político, cada líder y cada movimiento atraviesan por períodos de construcción y de reconstrucción, de alianzas y de rupturas. La política, como la vida misma, tiene sus propios ritmos y ciclos, y el saber discernir entre los tiempos de sumar y los tiempos de restar, es una habilidad crucial para cualquier líder inteligente al frente un partido político.

Sumar en política son los momentos en los que se busca la unión, la colaboración y la creación de consensos. Es en estos tiempos cuando se forman coaliciones, se negocian acuerdos y se consolidan alianzas estratégicas. En los tiempos de sumar, el objetivo es atraer a más personas y grupos a una causa común, aprovechar la diversidad de ideas construyendo un frente sólido y unido. Durante estos períodos, la comunicación abierta y la diplomacia son esenciales, pues se trata de tender puentes y fortalecer las relaciones para lograr propósitos políticos.

Sin embargo, no siempre se puede avanzar manteniendo todas las alianzas o a todas las personas. Hay momentos en la política en los que es necesario tomar decisiones difíciles, de trazar líneas claras y distanciarse de ciertas posiciones o individuos. Los tiempos de restar implican cortar lazos con aquellas alianzas o individuos que ya no benefician, son tiempos de eliminar diferencias políticas dañinas y redefinir estrategias. En esos momentos, la claridad de propósito y la firmeza de los objetivos son fundamentales, pues se trata de realinear el rumbo y eliminar los obstáculos que impiden avanzar.

Un líder político eficaz debe saber cuándo es el momento de sumar y cuándo es el momento de restar. Este equilibrio es la clave para navegar en las complejidades del poder y alcanzar objetivos a largo plazo. La política no es estática; es un campo en constante cambio que requiere adaptabilidad y discernimiento. Sumar y restar no son estrategias opuestas, sino complementarias, y la maestría radica en saber cuándo y cómo aplicarlas.

Al final del día, la política es el arte de lo posible, y reconocer y responder a los tiempos de sumar y restar puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Es un juego delicado de construcción y deconstrucción, de inclusión y exclusión, que define la consolidación de la unión, las metas, objetivos y propósitos.

Morena hoy se encuentra en el inicio de la necesariamente política de comenzar a equilibrar los compromisos que se detonaron con las sumas a Morena, y en especial, el inicio será con Alejandro Murat Hinojosa y Miguel Ángel Yunes Márquez.

Hoy, ante la necesidad de estos personajes de arroparse bajo las siglas de Morena, es cuando las aguas partidistas se comienzan a agitar, causando rechazo por parte de algunos liderazgos y seguidores, es ahí donde necesariamente la política deberá aparecer de nueva cuenta como la herramienta para que no se derramen esas aguas que comienzan a ser turbulentas y tóxicas para la unidad de Morena.

La resta, de no aplicar la tan necesaria política, será extremadamente dolorosa para Morena.

La tan necesaria política es el arte de lo posible y con la necesaria política se definirá la estabilidad del partido mayoritario en el poder, y de sus alianzas mismas.

De Morena saldrá la verdadera oposición para 2030.