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lunes, marzo 16, 2026
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Nerviosismo salinista, por el segundo tirador del caso Colosio

SERGIO ARMANDO López-Castillo

El pasado lunes 15 de julio 2024, la Fiscalía General de la República corroboró que la existencia del segundo tirador, presuntamente involucrado en el magnicidio del sonorense y malogrado candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta.

La (FGR), dio a conocer varios detalles de quien fue identificado como el segundo hombre homicida, que presuntamente participó en el homicidio de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California.

La dependencia dio a conocer así, que solicitó una orden de aprehensión en contra de este segundo tirador, identificado como Jorge Alberto Sánchez Ortega, antiguo agente de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS), cuyo superior inmediato era, entonces, Genaro García Luna, el “súper policía” de Felipe Calderón, en aquel gobierno.

Sin embargo, la dependencia reveló que hace un mes, Jesús Alberto Chávez Hernández, juez Quinto de Distrito en Procesos Penales Federales, “actuó con evidente parcialidad” y rechazó emitir dicha orden de captura.

Según la FGR, este segundo tirador ex agente del extinto (CISEN), Sánchez Ortega, tiene información relevante y toral sobre aquel sonado crimen, que debe estar en el expediente desclasificado del caso, mismo al que tuvo acceso la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), documento en el cual se señala que Jorge Antonio “S”, fue detenido el 24 de marzo en Lomas Taurinas, Tijuana, a 15 metros del lugar donde cayó herido de muerte, Colosio Murrieta.

Detalla el informe de aquel histórico momento, que la chamarra blanca que portaba el agente Sánchez, tenía sangre, motivo por el que fue trasladado por agentes federales, a las oficinas de la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

En la declaración rendida ante la aquella PGR, Sánchez Ortega aseguró que fue asignado por la dependencia para asistir al evento e informar oportunamente sobre el acto político de Colosio.

Aunque aseguró, a la sazón, que no vio los hechos en el momento del homicidio de Luis Donaldo Colosio, sí reconoció desde la primera declaración, que la sangre en su chamarra era del candidato, y que ello se debió a que alguien que iba cargando el cuerpo de Colosio lo manchó en la manga izquierda (sic).

La participación de Sánchez Ortega fue analizada por la Fiscalía Especial para el Caso Colosio que se creó en aquellos años, y llegó a la conclusión, de que los hechos, sí, sucedieron como los narró el agente del CISEN, en una clara desviación de la eventual responsabilidad y participación del segundo tirador, en el magnicidio.

Otro dato relevante, al parecer pasado por alto por las autoridades investigadoras del momento, es la consignación de que Sánchez Ortega tenía plomo en las manos, empero a pesar de eso, se descartó su actuación directa en el caso, debido a que aseguró que no iba armado el día del asesinato del candidato tricolor.

En la más reciente información dada a conocer por la FGR, la dependencia acusó que Jorge Antonio Sánchez fue liberado en aquellos momentos, en un evidente encubrimiento delictivo en el que estuvo vinculado directamente Génaro García Luna, quien era Subdirector Operativo en el propio CISEN y fue quien, presuntamente, lo rescató en Tijuana.

Fue así que el ex agente del CISEN no pisó nunca la prisión, pese a las pruebas presentadas por la FGR en contra de Jorge Antonio, que demuestran su presencia en el lugar del homicidio, en el mismo momento del crimen.

De acuerdo con el mismo expediente, hay también un gran número de testimoniales que señalan que el acusado estuvo y huyó del lugar de los hechos, al momento de los disparos; además, niegan que haya ayudado a transportar a la víctima.

La dependencia aseguró que se encuentra debidamente probado que el CISEN de la Secretaría de Gobernación, mandó a Jorge Antonio para que estuviera en el lugar de los hechos, y después encubrirlo, y sacarlo, de Tijuana de manera urgente.

La FGR informó que apelará la decisión del juez Quinto de Distrito de Procesos Penales Federales y buscará conseguir que se emita una orden de aprehensión en contra de Jorge Antonio.

Es evidente que se trata de un crimen que dañó mucho al país, además que no se debe de tolerar ningún crimen de esta naturaleza, no se puede permitir la impunidad, o sea, aquí sí aplica la no repetición. Esto es gravísimo.

En 1994, era presidente de México Carlos Salinas de Gortari, y se preparaba para dejar el cargo, mismo que se preveía entregara a Luis Donaldo Colosio. Sin embargo, diversas voces señalan que el discurso del candidato en el que dijo que veía “un México con hambre y sed de justicia”, provocó la ruptura entre los dos priistas.

Otro protagonista clave de este suceso trágico nacional, es Manlio Fabio Beltrones Rivera, en ese tiempo, se desempeñaba como gobernador de Sonora. Estaba de gira en Hermosillo, cuando el presidente Salinas de Gortari, le llamó para pedirle que fuera a Tijuana, por el asesinato de Colosio; fue de los primeros que habló con Aburto y se dice que también con el segundo tirador, Sánchez Ortega, después de su detención.

Este giro que está dando el sonado caso Colosio, de continuar la voluntad política del gobierno saliente de López-Obrador, y la del entrante de Sheinbaum Pardo, sin duda que traerá repercusiones, no solo en el ámbito legal y policial, sino en otros frentes de la vida nacional de México.

 

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