Alfredo Espinosa
Todavía recuerdo aquella mañana en la que vi a Octavio Paz, de la mano de Marie Jo, comprando zapatos.
Sucedió en la Calle Madero de la CxMx. Él vestía un traje azul. Era alto y esbelto, de cabello abundante y en su sitio.
Yo recién había salido de la Librería de Bellas Artes y, orgulloso, bajo el brazo llevaba tres libros. Dos eran de Octavio Paz. Eran los tiempos en que nada era más importante que la poesía.
¿A quién vi en ese Octavio Paz? Uno de los mejores escritores latinoamericanos de la historia
Renunció a la Embajada para protestar contra el gobierno de Díaz Ordaz y solidarizarse con los estudiantes del trágico 2 de Octubre 68
Al intelectual que no sólo lo definía su descomunal cultura, sino por mantener su distancia con el Príncipe y ser implacable con sus críticas al poder. Contra cualquier poder. Por eso fundó Plural.
Vi a un hombre que defendía la libertad. “No sólo la tuya, sino la ajena”. Lo vi sortear los conflictos del amor con entereza y respeto a esa libertad.
Al ensayista poético y luminoso; al poeta novedoso, de raíces abiertas a la diversidad cultural
Vi mi ventana al mundo
Marie Jo jaló a Octavio Paz a buscar a otra zapatería
No se me ocurrió pedirle que me firmara sus libros
Muchos años han pasado y el hechizo perdió brillo. Su personaje se fue desgastando. Pero sigo sintiendo el mismo respeto por la grandeza de su obra.
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