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lunes, marzo 16, 2026
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Ofrenda a nuestras mujeres migrantes asesinadas

Luz Estela “Lucha” Castro
En el marco del Día de Muertos, tuve el honor de acudir al altar de muertas que la colectiva Trenzadas realizó en Barcelona, dedicado a las mujeres migrantes víctimas de feminicidio.
Un espacio profundo y amoroso para recordarlas, honrarlas y exigir justicia. Mujeres que dejaron su tierra buscando vida, y a quienes la violencia machista les arrebató el futuro.
Allí compartí mi palabra y mi memoria en nombre de Berenice Meléndez Sánchez, una mujer mexicana migrante que partió a Bélgica con una maleta repleta de ilusiones, amor y esperanza. A los 32 años fue asesinada por su pareja, dejando a dos hijas pequeñas y una historia que no debe quedar en el olvido.
El sueño de su maleta repleta de ilusiones se convirtió en la violencia silenciosa del aislamiento, de un idioma que no conocía, de un entorno que le fue ajeno, y finalmente en el silencio de un cajón que regresó a casa.
El altar encendió su nombre junto al de tantas otras mujeres que migraron con sueños y encontraron la muerte en el camino.
Sus memorias nos convocan a no callar, a cuidar la vida, a acompañarnos entre mujeres y a seguir construyendo caminos de esperanza, como Rut, la mujer migrante de la Biblia, que dijo:
“A donde tú vayas, yo iré; y donde tú vivas, yo viviré.”
Así también caminó Berenice, con amor y esperanza, con una maleta y el corazón abierto al porvenir.
Hoy su espíritu se hace presente entre flores, velas y cantos, para recordarnos que la memoria también es un lugar para vivir, y que mientras sigamos nombrándolas, ellas seguirán caminando con nosotras.