Controversial…
Paquete Fiscal
Cerrar boquetes, no subir impuestos, sí es una buena noticia
Parte 1
Por: Raúl Sabido
“El Paquete Fiscal 2026 no es un castigo, sino una apuesta por la responsabilidad colectiva y la justicia tributaria.”
En un país donde la palabra “impuesto” suele despertar suspicacias, el Paquete Fiscal 2026 ofrece una lección de pragmatismo y responsabilidad.
No se han creado nuevos impuestos universales ni se han incrementado las tasas existentes. En su lugar, el gobierno ha emprendido un esfuerzo decidido por cerrar los boquetes fiscales que, durante años, permitieron la evasión, la elusión y el abuso de beneficios tributarios.
Destaca también una política fiscal orientada a trasladar el costo de los problemas de salud pública, como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, hacia quienes contribuyen directamente a su origen, particularmente mediante el consumo y comercialización de productos con endulzantes, tabaco, alcohol.
Aunque a primera vista pueda parecer una medida impopular, en realidad representa una buena noticia para México: es un paso hacia un sistema tributario más justo, más responsable y alineado con el bienestar colectivo.
Pagar lo justo, todos:
Durante décadas, el sistema fiscal mexicano ha sido profundamente desigual. Mientras los trabajadores asalariados y las pequeñas empresas cumplen religiosamente con sus obligaciones, otros, con más recursos o asesoría fiscal y legal sofisticada, han encontrado formas de eludir su responsabilidad tributaria. El resultado fue una carga fiscal mal distribuida y una recaudación insuficiente para cubrir las necesidades del país, y que, en su momento, los gobiernos neoliberales tuvieron que recurrir al brutal endeudamiento del país para cubrir su operación, no inversión, gasto corriente.
El Paquete Fiscal 2026 no cae en la tentación de subir impuestos. En lugar de eso, apuesta por hacer cumplir las reglas existentes. El SAT ha sido fortalecido para detectar operaciones simuladas, revisar deducciones agresivas, y fiscalizar con mayor precisión a quienes operan en plataformas digitales o en esquemas complejos. Esto no es persecución: es justicia fiscal.
Más eficiencia, menos simulación:
Cerrar boquetes fiscales no solo mejora la recaudación, sino que restaura la confianza en el sistema. Cuando todos pagan lo que les corresponde, se fortalece el pacto social. Las microempresas y pymes, que muchas veces operan al límite, no pueden competir en igualdad de condiciones si otros actores evaden impuestos sin consecuencias.
Además, el gobierno ha sido cuidadoso en no cargar la mano a los contribuyentes cautivos. No se tocan las tasas del ISR ni del IVA. No se crean nuevos gravámenes universales. En cambio, se busca eficiencia haciendo que los recursos lleguen, que se usen bien, y que no se pierdan en privilegios fiscales injustificados.
El reto: gastar menos y mejor:
Eso sí, el paquete también revela tensiones. El pago de la deuda pública se lleva una porción creciente del presupuesto, y obviamente la inversión en infraestructura pública se reduce. Esto es preocupante, porque sin inversión no hay crecimiento, y sin crecimiento no hay recaudación sostenible, de ahí que se busca la eficiencia recaudatoria, algo que se venia teniendo muy laxa para beneficio de unos cuantos.
Pero aquí hay una oportunidad, si el Estado logra gastar menos y mejor, con transparencia y eficacia, puede hacer más con menos. Y si logra consolidar una base fiscal más sólida, el margen para invertir crecerá en el futuro.
Una visión de corresponsabilidad:
En lugar de ver el Paquete Fiscal 2026 como una amenaza, deberíamos verlo como un llamado a la corresponsabilidad. El dinero público no viene de otro planeta: viene de nosotros. Y si queremos seguir invirtiendo en infraestructura que nos prepare para el futuro, necesitamos un sistema fiscal justo, eficiente y creíble…. Equitativamente parejo.
Cerrar los boquetes fiscales no es solo una medida técnica. Es una apuesta ética. Es reconocer que la evasión no es astucia, es injusticia. Y que cumplir con nuestras obligaciones no es una carga, sino una forma de construir un país más equitativo.
Reforma a la Ley de Amparo:
Un blindaje para la recaudación.
El Paquete Fiscal 2026 no llegó solo. Lo acompaña una reforma profunda a la Ley de Amparo, al Código Fiscal de la Federación y a la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, publicada el 16 de octubre de 2025 en el Diario Oficial de la Federación. Esta reforma tiene un objetivo claro: cerrar las brechas legales que permitían a ciertos contribuyentes frenar o evadir el cumplimiento de sus obligaciones fiscales mediante recursos judiciales, existen 2 billones de recursos fiscales en litigio judicial protegidos por los amparos.
Fin a las suspensiones automáticas:
Uno de los cambios más significativos es la limitación de las suspensiones provisionales que tradicionalmente se concedían en juicios de amparo para detener actos de autoridad fiscal. Antes, era común que grandes contribuyentes obtuvieran suspensiones que paralizaban auditorías, embargos o cobros mientras se resolvía el juicio. Ahora, solo se otorgarán suspensiones si el daño es irreparable y el interés jurídico es cierto, no hipotético, existen 2 billones de hipótesis deteniendo recursos fiscales.
Reducción de vías de defensa fiscal:
Se endurecen los requisitos para acreditar el “interés legítimo”, lo que limita la posibilidad de que terceros sin afectación directa frenen actos fiscales. Además, se acotan los plazos y se eliminan algunas prácticas dilatorias que eran utilizadas para alargar juicios y evitar el pago de impuestos.
¿Por qué es relevante para la recaudación?
Estas reformas fortalecen la capacidad del Estado para cobrar impuestos de manera oportuna y efectiva, cerrando una de las rutas más utilizadas para evadir o retrasar el cumplimiento fiscal.
En un entorno donde no se han creado nuevos impuestos, proteger la recaudación existente es clave para sostener el gasto público.
Además, estas medidas envían un mensaje claro de equidad tributaria: ya no será tan fácil para grandes contribuyentes escudarse en litigios interminables mientras los pequeños, medianos empresarios y trabajadores cautivos cumplen puntualmente.
Esta reforma, aunque técnica, tiene un profundo impacto político y económico. Representa un paso hacia un sistema más justo, donde el cumplimiento fiscal no dependa del tamaño del despacho legal que respalda al contribuyente, sino del principio básico de que todos debemos contribuir al desarrollo del país.
“¿Ya quedó claro por qué los mariachis no dejan de cantar?
Porque los que más chillan por la ley de amparo, y el paquete fiscal, no son ciudadanos preocupados… son solistas del conservadurismo en plena gira de lamentos.








