Colaboración de Juan de Dios Olivas

Hay desaseo en las finanzas de la Administración Municipal que maneja la tesorera de Tomás Zaragoza en la administración del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, si lo hay. También hay dolo con los recursos de libre disposición y el uso electorero que vendrá para ejercer en el cierre de fin de año. Así lo indica el más reciente dictamen que, bien obediente y sin cuestionamientos, el regidor de Hacienda, Daniel Acosta, a quien bien apodan en El Pañalito 2, envió al Cabildo para su votación mañana.
En la misma comisión de Hacienda está la maestra expanalista maestra de profesión, Karla Escalante y la priista Mireya Porras, la primera ya con credencial de Morena y experta en dar migajas a los deportistas y la segunda con su membresía en trámite, pero avecinada en el crucismo con la venia del diputado Alex Domínguez.
Son 163 millones de pesos, de los que estaban asignados 90 millones de pesos a la terminación del rastro TIF, por lo que ahora tendrá que seguir usando el matadero de tercer mundo que se tiene actualmente con sus correspondientes dosis de drenaje maloliente, y bacterias y virus que genera ese foco de infección y que alimentan a los juarenses.
También son 50 millones que le quitarán al parque Norponiente; 11 millones que estaban asignados a la iluminación de la Plaza de la Mexicanidad; 8 millones para el barrido mecánico de calles y avenidas que nomás no se ve por ningún lado y ni se verá; 4 millones asignados a la rehabilitación del sistema de riego con agua tratada. A Desarrollo Económico le quitarán 175 mil pesos, y a la Secretaría del Ayuntamiento 133 mil.
Lo anterior, pese a que en el primer año de la segunda administración de Pérez Cuéllar no hay obras terminadas; ni siquiera puede contar el estadio 8 de Diciembre falto de estacionamiento y con 20 millones que nadie sabe dónde se gastaron. En el último informe brindado ahí, no destaca ninguna de gran calado como las que dejó Teto Murguía.
Pero, ¿adónde se van esos 163 millones de pesos? En el mismo acuerdo que votarán mañana los regidores se establece que 43 millones serán para adquirir pólizas de mantenimiento y equipamiento del Centro de Respuesta Inmediata, sin duda algo importante, pero no se previó hace un año. También 11 millones de pesos para implementar el sistema de infracciones digitales, algo que ya hacen los agentes de vialidad en sitio, pero sin reportar a las arcas municipales, por lo que sí es indispensable, pero tampoco se previó hace un año.
Lo fuerte de esa modificación al presupuesto se irá a gasto en materia social y apoyo a grupos vulnerables, es decir, programas electoreros en los que Cruz Pérez Cuéllar regala un pavo, torta o despensa en temporada decembrina compradas a precios inflados. De esto último no hay duda, sino que saquen las facturas del año pasado y comparamos.
Son 21 millones de pesos al DIF, de los que 11.4 serán usados para adquirir 22 mil despensas y 9.6 para pagar nómina, algo que tampoco fue previsto hace un año, pero ahora si Gaviota estará contenta.
Pérez Cuéllar también pidió reasignar 52 millones de pesos para pagar servicios médicos subrogados a Adaca, algo que no se previó hace un año, que no está en el contrato y que tampoco tiene justificación y que se hace en la total opacidad. ¿Cómo es que ahora cuesta más el servicio médico y su calidad está peor cada día?
Para recolección de basura pidió reasignar 36 millones de pesos, que tampoco estaban previstos y su manejo también es en la opacidad. Ahi es donde está la empresa Aseo Municipal del empresario Carlos Alberto Velázquez Nieto, propietario de la empresa gasolinera Energetica Carvel, señalado por huachicol fiscal.
¿Hay dolo o mala administración? ¿O las dos cosas?









