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lunes, marzo 16, 2026
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Santos horarios góticos

Gabriela Borunda

Que los grandes empresarios y los sempiternos políticos enquistados en la nómina pública no conocen, no saben y nos les interesa saber los que la sociedad necesita es algo que ya sabíamos, pero al menos disimulen, y no les cuesta nada buscar datos en Wikipedia antes hablar, no se han cansado de ser una oposición irresponsable que crítica al Presidente de la República porque no se hace bien la partidura del cabello, pero eluden los problemas de fondo, quizá porque estos problemas nos acompañan desde hace décadas, desde que ellos ya cobraban por resolver esos mismos problemas que hoy no se han resuelto y que no aparecieron mágicamente en el 2018.

Sabe usted que México tiene un altísimo volumen de operaciones comerciales con China y que jamás la diferencia de horario ha sido un impedimento para estás operaciones. El muy apachurrado y cuestionado César Duarte generó durante su sexenio una serie de acuerdos comerciales con el gigante asiático, lo que permite mayor movilidad productiva y mercantil con otros mercados, en caso de que nuestro socio comercial del norte quisiera desconocer los convenios comerciales previamente acordados con México. Y nunca a nadie se le ocurrió que para tener una buena relación económica con el mercado chino era necesario empatar el horario de los chihuahuenses con el horario de China ¿Quién ha visto semejante despropósito?

El Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la intención de eliminar el cambio de horario, al fin. Era algo que muchos estábamos esperando hace tiempo. Los husos horarios no son caprichos de empresarios o gobernantes, corresponden a condiciones geográficas y de rotación del planeta, datos científicos, que varían dependiendo de las coordenadas dónde usted se encuentre, así se determina la salida y puesta de sol.  Pero el presidente de la COPARMEX, Salvador Carrejo, desconoce todo paradigma científico históricamente probado y dice que nuestro horario debe ser consistente con el de Estados Unidos, si de empinarnos innecesariamente con el socio comercial se trata, podemos cantar cada lunes en las escuelas el Himno Nacional gringo, y digo gringo porque el nombre de ese país ubicado entre los Estados Unidos Mexicanos y Canadá nunca me ha quedado claro, y podemos tener horarios empresariales, por ejemplo los ciudadanos que trabajen con una empresa que tenga relaciones comerciales con China tendrán un horario que empate con el gigante asiático, otro para las empresas que tratan con gringos, otro si el convenio es con Alemania, al fin y al cabo el bienestar emocional y la salud del trabajador son cosas muy inferiores a las transacciones comerciales ¿Entendí bien las declaraciones del representante de la COPARMEX?

Mención aparte merece la diputada federal del PAN Rocío Reza, que tendría que estar más preocupada por gestionar los presupuestos federales al estado de Chihuahua porque la inocente criatura no sabe que el exgobernador del estado y emanado del PAN, Javier Corral, dejó el estado quebrado, quebrado y resquebrajado. Yo sé que la diputada no tiene hora de llegada a la cámara de diputados ni está sometida a la dictadura del reloj checador, pero los trabajadores mexicanos sí, y para nosotros no es un distractor, el cambio de horario ha sido para nosotros y nuestros hijos un suplicio de décadas. Entre muchas cosas que yo esperaba del Presidente Andrés Manuel López Obrador estaba este cambio, ya se había tardado, al diablo con el cambio de horario.

Los husos horarios o zonas horarias son cada una de las veinticuatro áreas en las que se divide la Tierra. Esta gira alrededor de su eje una vez cada 24 horas, por lo que se establecen 24 husos horarios. Todos los husos horarios se definen en relación al Tiempo Universal Coordinado (UTC), por lo que se centran en el meridiano de Greenwich (0º). Al pasar de un huso horario a otro en dirección Este hay que sumar una hora y por el contrario, al pasar de Este a Oeste hay que restar una hora. La línea internacional de cambio de fecha, marca el cambio de día. Esta es una línea imaginaria, se traza sobre el Océano Pacífico, coincidiendo con el meridiano de 180º. Atravesar este meridiano supone el cambio de fecha, exactamente un día. Generalmente, los husos horarios están centrados en meridianos de una longitud referida de 15 grados. Si los empresarios o los diputados no tienen un mapamundi o planisferio, me avisan, les presto uno y les digo como utilizarlos.

Más claro, el horario que hoy llamamos de invierno, es el que históricamente hemos usado los chihuahuenses por encontrarnos en la altitud de América del norte y nos beneficia con oscuridad suficiente para el descanso. América del norte es el nombre de la región continental que habitamos, no es el nombre de ningún país y todos los que nacimos por encima de la línea del meridiano del Ecuador somos norteamericanos de nacimiento.

Qué consecuencias adversas tienen los arbitrarios cambios de horario en los que trabajamos para comer, porque los que tienen la despensa segura no entienden lo aterrador de un cambio de horario. Aunque el objetivo del horario de verano es aprovechar mucho más la luz natural con el fin de ahorrar energía, esto puede afectar nuestra salud y bienestar. El efecto del cambio de horario es similar a la sensación jet lag, que ocurre cuando viajamos a una zona horaria diferente. La mayoría de nosotros terminamos perdiendo entre 40 y 50 minutos de sueño. De acuerdo con un estudio publicado en el periódico Economics Letters, los investigadores descubrieron que la satisfacción se deteriora después de la transición del horario, el cual afecta más a las personas que tienen un empleo de tiempo completo. Por otro lado, el cambio está más relacionado con el incremento de suicidios, como lo señala un estudio australiano publicado en 2008 en Sleep and Biological Rhythms. Y hay más argumentos científicos contra los cambios de horario y la necesidad de oscuridad que tiene el cerebro para realizar funciones de reparación, descanso y metabolismo. Ya mejor no le sigo con los aterradores datos del daño que se causa a los niños cuyas redes neuronales aún están en formación.

Eliminar el cambio de horario no es ningún capricho, pero si lo que se quiere es quedar bien con los gringos, podemos llamar a la Casa Blanca y que nos informen a qué hora pone su despertador el Presidente Biden y nos sincronizamos todos con él.

El cambio de horario fue un capricho del gobierno de Ernesto Zedillo en 1996 con el apoyo de la Secretaría de Energía, con el presunto argumento de que bajarían los consumos eléctricos y como beneficio colateral bajaría la delincuencia, desde entonces las tarifas eléctricas no han hecho otra cosa que subir y la delincuencia aumentar. Y nosotros los trabajadores que tenemos un horario laboral tiránico, nos tenemos que forzar a dormir a deshoras y forzarnos a madrugar cuando aún no ha salido ni el sol.

Le dejo una pregunta al representante de la COPARMEX ¿No sería mejor para la productividad y rendimiento laboral tener trabajadores bien descansados y sanos?