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domingo, marzo 15, 2026
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Si la hubieran defendido sus hermanos masones

*A 20 años, hoy, del crimen impune contra Sonia Madrid Bojórquez

SERGIO ARMANDO López-Castillo

 –¿Crees que en la revista en la que escribes puedas abordar un tema muy delicado que he estado investigando desde hace algunos meses?, me dijo Sonia una tarde de tertulia con amigos en su casa.

–Es que, ¿sabes?, tengo miedo de dar a conocer una información en los medios tradicionales de comunicación, porque sé que algunos están muy comprometidos con la dirigencia sindical, ahí en el comité –agregó la profesora Madrid Bojórquez.

Sentí como que ella de alguna manera justificaba su silencio, que en esos momentos aciagos la atormentaban, por la impotencia de no poder denunciar los hechos que había descubierto, y que a la postre, le costarían la vida, el 27 de septiembre de 2005.

Desde inicios de ese año trágico, y más de lleno, pasado el verano de ese año, pocos meses antes de su asesinato, Sonia Madrid, quien fungiera como Secretaria de Prestaciones Económicas de la Sección Cuarenta y Dos, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en Chihuahua, había documentado irregularidades millonarias en el manejo algunos de los seguros de miles de mentores afiliados a esa organización magisterial.

–No sé maestra. Depende de qué material se trate –le respondí algo contrariado por sus palabras…

Hacía poco me la habían presentado y ni siquiera imaginaba yo, el contenido de fondo del reservado comentario.

–Es un asunto extremadamente delicado que no he querido comentar con muchas personas, porque de darse a conocer, va de por medio mi trabajo y mi seguridad –externó la mentora, sin indicar exactamente de cuál era tema de que se trataba.

–Bueno Sonia, cuando creas que haya condiciones para que me cuentes esa inquietud en tu trabajo, yo estoy dispuesto a escucharte, orientarte y si está en mis manos, publicar el caso.

Pienso que no habrá ningún problema en la editorial donde trabajo (La cual publicaba la revista económica, política u cultural, Chihuahua Moderno)

Y continué: “lo que te puedo adelantar, como responsable de los contenidos editoriales de las ediciones de la revista, es que no hay ningún compromiso con el secretario general de la 42, ni con algún otro dirigente sindical, ni gente del gobierno”.

–Hasta donde yo sé, le agregué, el dueño de la empresa editorial donde escribo, es un empresario serio, sin vínculos con líderes o agrupaciones laborales, ni gubernamentales, de ese tipo.

–Voy a pensar bien las cosas… tal vez sí me puedas ayudar con eso. Luego me pongo en comunicación contigo, me manifestó.

En tanto esas dudas le saltaban en el entorno sindical, pero que le tremolaban en su vida privada, ya que era parte esencial de la dirigencia magisterial de ese gremio, Sonia Madrid había sido nombrada, por otro lado, jefa de la masonería femenil en el estado, estando por algunos años al frente de la logia “Cosmos” de mujeres, con sede en la ciudad de Chihuahua, donde de manera brillante, reflexionaba, conducía, daba luz de su pensamiento fraterno, solidario y siempre recto ante los demás.

Sin embargo, la dirigente masona, se veía ensimismada, preocupada, pensativa, constantemente.

No obstante, se multiplicaba para cumplir de manera cabal con sus compromisos sindicales en la Sección 42, y para preparar las sesiones en la logia masónica; organizar eventos culturales, recitales de poesía y de canto, en los que ella misma participaba con pulidas interpretaciones.

Aparentemente todo parecía normal en su vida, y salvo su familia directa y algunos amigos cercanos, nadie notaba a simple vista la enorme presión en la que estaba sumida, por su afán de clarificar los oscuros y sospechosos manejos millonarios, en torno a los seguros de vida, autos y otros, de sus compañeros maestros.

Pasaban los días, las semanas, y Sonia Madrid seguía trabajando arduamente por la superación personal de sus hermanas y hermanos masones, de su familia –fundamentalmente de sus pequeños hijos – y por dejar huella, de muchos de los valores que vivía a diario, como la valentía, la honestidad y la entrega a lo sublime, a lo humano.

En una tarde bohemia a la que fui convocado como reportero, donde se le veía entusiasta, amena, rodeada de personas con el talante de la cultura, también, yo reflexionaba al verla, de aquella duda que me había dejado en su plática anterior, sobre “algo muy delicado y peligroso” que sabía dentro de su función como miembro del sindicato de maestros estatales.

Entre lecturas de poemas, donde Ernesto Visconti hacía gala de su enorme habilidad declamatoria, esa tarde tuve la idea de preguntarle, si ya podía confiarme y compartir los detalles de su investigación, con el propósito de preparar un reportaje o un artículo para la revista.

Pero no lo hice. La maestra estaba contenta, muy emocionada. Había convocado a muchas personalidades del ámbito cultural, artístico y magisterial, a esa noche de tertulia, y me dije: no es el momento de abordar cosas “truculentas” del trabajo y la política sindical.

Ataviada en una blusa blanca impecable, con un corbatín negro y una falda larga del mismo color, Madrid Bojórquez se había posesionado del micrófono para entusiasmar a todos; había hecho un programa de canto, declamación, lectura de ensayos, a cuyos mejores participantes les obsequió un libro como premio.

El evento había resultado todo un éxito. Tal vez Sonia, en su bondad, buena fe y rectitud, nunca imaginó, que por cumplir con su deber, por trabajar en la defensa de los derechos de sus amigos mentores y por intentar guiarlos y abrirles los ojos de las corruptelas y abusos de los poderosos, que medran con los cargos que les otorga la base magisterial, y con la educación misma, después de ese día, no tendría otra velada alegre, fructífera y feliz como ésa.

Días después de su cruento deceso, una amiga de la logia femenil que ella dirigía, a quien encontré en un café citadino, donde me compartiría el recuerdo de aquella tarde-noche cultural que condujo la maestra Madrid en vida, sollozando me dijo: “Si en ese asunto  tan grave en el que Sonia estaba involucrada, ¿la hubieran defendido sus hermanos, masones? Quizá, de alguna forma, se habría protegido”.

Su amiga y hermana masona, se refería a sus hermanos miembros y dirigentes de la otrora poderosa masonería de Chihuahua.

Artículo que será tema de nuestro nuevo libro “EXPIACIÓN”, próximo a publicarse.

¡40 años tras la verdad¡  [email protected], miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua.