Sergio Armando López-Castillo
El primer debate dibujó de cuerpo entero a las candidatas y al candidato presidenciales de cara a la cada vez más próxima elección del 2 de junio 2024 en México.
Si bien ese primer encuentro político entre Claudia Sheinbaum, Xóchilt Gálvez y Jorge Álvarez Máynez, ni el segundo, y tampoco el tercero, servirán para inclinar la balanza electoral o modificar las proyecciones e intención del sufragio de los mexicanos, sí fue un ejercicio en el que la candidata morena, ratificó y confirmó ser la aspirante mejor estructurada, preparada, inteligente, controlada y firme, delos tres.
Dicha comparecencia, también fue útil para la presentación y conocimiento, un tanto más amplio, del abanderado de Movimiento Ciudadano, quien cumplió con escenificar y hacer un papel aceptable, tirándole bola incómoda a lasdos restantes contendientes; y más duro con Gálvez Ruíz, a quien reprochó la descalificación del ex gobernador de Chihuahua, Javier Corral, por respaldar a Claudia, y de paso referirse positivamente a Marcelo Ebrard.
Pero sin duda, el mentado debate, más allá de incómodo técnicamente, nos ilustró o abrió más los ojos a millones, sobre la pobreza intelectual, confusión, incongruencia y falta de tablas, que exhibió la candidata del PAN-PRI-PRD, Xóchilt Gálvez.
Ante sus posturas negacionistas hacía los propios partidos que la postulan en el llamado Frente Amplio, muchos, durante y después de la presentación en cadena nacional de TV, el pasado domingo, se plantearon la pregunta de ¿Ser o no ser?, para ella…
Lo anterior, porque en el debate presidencial la candidata Gálvez Ruíz, fue enfática al expresar: “nunca he militado en ningún partido político, y no militaré”. La extraña insistencia en reiterar este posicionamiento, no dejó nada contentos a los dirigentes del PRI, PAN y PRD, ya que ellos la designaron como su abanderada en esta campaña.
¿Por qué Xóchitl, una y otra vez, insiste en deslindarse política y públicamente de los partidos que la respaldan?…
Aunque en el discurso la coalición Fuerza y Corazón por México está sólida, en los hechos existe un divorcio entre las fuerzas políticas que la conforman. Hay varios indicadores que confirman esta delicada y ya grave situación en la oposición.
Por una parte, Gálvez llegó al debate presidencial sin la preparación debida; fue notoria la falta de asesoría política. No la entrenaron los partidos, aún y cuando ellos debieran tener suficiente experiencia, justo en materia de debates.
En consecuencia, Xóchitl se exhibió temerosa, inexperta, titubeante y con falta de solidez en su desempeño durante el escarceo dialéctico que vimos.
No dejó que los partidos le ayudarán, o quizá los partidos no mostraron su disposición para colaborar con ella en ese sentido. Lo real es que la participación en el debate dejó más dudas que certezas a cientos o miles de sus seguidores.
Xóchitl mostró que aún no tiene preparación suficiente para ser presidenta de México. Ella está sola, y así nadie gana una elección presidencial.
Otro indicador de la falta de unidad en el ala opositora, es que las campañas del PRI, PAN y PRD, están totalmente enfocadas a ganar posiciones de índole legislativa. Y para mí, lo he dicho varias ocasiones, ésa es la batalla real, si Morena y aliados logran la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, o el Frente Amplio lo impide.
A leguas se aprecia que los y quienes debieran estar reforzando a Xóchlilt, con todo, no tienen interés por la Presidencia de México, la sienten lejos, perdida.
Por la manera en que llevan a cabo la campaña electoral, es claro que los partidos dan prioridad a ganar escaños en las dos cámaras legislativas. Decidieron relegar a segundo término la contienda por Palacio Nacional o según Gálvez, por los Pinos, de nuevo.
Enfocan su esfuerzo a ganar diputaciones y senadurías, porque eso sí les dejará prerrogativas sustanciosas para seguir sobreviviendo como oposición política.
Un tercer indicador del divorcio entre Xóchitl Gálvez-partidos, es el desempeño cotidiano de los candidatos opositores. No todos están haciendo campaña con la intensidad necesaria, y es claro que Xóchitl está totalmente ausente en lo poco o mucho que hacen día tras día.
La mayoría de los candidatos ni siquiera la mencionan en sus discursos; la publicidad gráfica, solo incluye la foto del candidato local, y omiten la de su candidata presidencial en la mayoría delos casos. En las calles existen pocos espectaculares y exiguas referencias a Gálvez Ruíz, como candidata.
Sigue sin darse en los hechos un cierre de filas con Xóchitl, y publicar pronunciamientos por parte de empresarios, sindicatos, organizaciones gremiales o asociaciones civiles.
Pero nadie está trabajando estas acciones. Los partidos ignoran a su candidata, y los grupos ciudadanos solo externan su apoyo en los cafés y en las redes sociales. Xóchitl es candidata de todos y de nadie.
Quienes deberían respaldarle no son capaces de reunir fuerzas de hacer lo necesario y mejor, para convertirla en presidenta de México.
Hoy está más sola que nunca, y su campaña es un desastre, está de cabeza, tal como gráfica, y brutalmente, se evidenció en el citado debate, cuando al final de su última intervención, mostró un lábaro patrio de cabeza, sin ni siquiera darse cuenta en el momento, de ello.
Le urge un fuerte manotazo en su “cuarto de guerra”, que por cierto, casi abandonó ya Santiago Creel, el coordinador general, para darle paso al publirrelacionista Máx Cortázar!
“Lo que escriba y diga, será la verdad”








