Controversial…
Tiempos de victimización
La estrategia de victimizarse en política
Por: Raúl Sabido
Victimización como recurso político
En la política contemporánea, la victimización se ha convertido en una táctica recurrente. Ante procesos judiciales o investigaciones, figuras públicas suelen presentarse como perseguidas, apelando a narrativas de “represión” o “uso faccioso” de las instituciones. Este recurso busca generar simpatía social, blindar reputaciones y trasladar el debate de los hechos concretos. Y ciertos, al terreno de la emotividad. En ese espacio, la figura acusada se proyecta como mártir de un sistema que, según su discurso, actúa de manera injusta.
El caso de María Amparo Casar
María Amparo Casar, presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), enfrenta actualmente un proceso judicial iniciado por la fiscalía general de la República (FGR). Se le acusa de irregularidades en la obtención de una pensión vitalicia otorgada por Pemex tras la muerte de su exesposo en 2004.
De acuerdo con la investigación, Casar habría recibido una pensión mensual de 125 mil pesos, además de prestaciones adicionales como colegiaturas, gastos médicos, aguinaldo y un seguro de vida por 17 millones de pesos. El punto controvertido radica en que el fallecimiento fue calificado oficialmente como suicidio, lo que en condiciones normales habría limitado el acceso a dichos beneficios. El suicida solo tenía 129 días laborando en PEMEX.
La FGR sostiene que este esquema podría constituir un fraude continuado muy superior a los 31 millones de pesos, involucrando tanto a María Amparo Casar como a los exfuncionarios de Pemex: Marco Antonio Murillo Soberanis, Gerente corporativo de Recursos Humanos de Pemex, Miguel Ángel Feijoo, funcionario en el área administrativa, Teresa Maldonado Ordóñez, funcionaria vinculada al área jurídica/administrativa y que avalaron el procedimiento de pensión.
La paradoja de la victimización
El caso plantea una paradoja porque una figura que encabeza una organización dedicada a denunciar la corrupción enfrenta acusaciones de haber participado en prácticas corruptas y de abuso de facultades. Ante ello, la narrativa de persecución política se convierte en un escudo discursivo, intentando transformar un proceso judicial en una batalla ideológica.
Este fenómeno no es exclusivo de Casar. En México y en otros países, actores políticos de distintos signos han recurrido a la victimización como estrategia para preservar legitimidad frente a acusaciones como el empresario Ricardo Salinas Pliego. El recurso funciona porque desplaza la atención de los hechos y los traslada hacia la percepción de injusticia, buscando utilizar la estrategia donde la opinión pública se divida entre quienes creen en la persecución, y quienes exigen rendición de cuentas.
Implicaciones institucionales
Más allá del caso individual, lo que está en juego es la credibilidad de las instituciones y la coherencia de los liderazgos que dicen defenderlas como Amparo Casar. Si la justicia logra probar las acusaciones, el impacto no solo recaerá en la trayectoria personal de Casar, sino también en la legitimidad de las organizaciones opositoras que ella representa y en personajes políticos, entre ellos Claudio X González.
La victimización, en este sentido, refleja una tensión estructural, la política mexicana se debate entre la aplicación de la justicia y la construcción de narrativas que buscan neutralizarla.
El reto social
El desenlace del proceso judicial contra María Amparo Casar marcará un precedente importante. Más allá de las simpatías o antipatías hacia su figura, el caso ilustra cómo la victimización se ha convertido en un recurso discursivo central en la política mexicana. La pregunta de fondo es si la sociedad y las instituciones serán capaces de distinguir entre una narrativa de persecución y la necesidad de aplicar justicia de manera imparcial.
¿Cómo llegó Casar a este momento?
El proceso judicial contra María Amparo Casar no surgió de manera espontánea. Se gestó a partir de decisiones administrativas y beneficios en extremo extraordinarios que, según la FGR de Gertz Manero, se otorgaron de manera irregular tras la muerte de su exesposo. La rapidez con la que se resolvió el trámite, la magnitud de los beneficios recibidos y la aparente contradicción con las normas aplicables en casos de suicidio, colocaron a Casar en el centro de un cuestionamiento legal y ético.
En términos concretos, lo que la llevó a este escenario fue:
- Aceptar y mantener beneficios extraordinarios derivados de una pensión vitalicia y un seguro de vida que, de acuerdo con la investigación, no correspondían a las condiciones establecidas.
- La validación de exfuncionarios de Pemex, quienes avalaron el procedimiento administrativo, generando sospechas de complicidad institucional.
- La continuidad en el cobro de recursos públicos durante más de una década, lo que la fiscalía interpreta como un “fraude continuado”.
- La contradicción entre su papel público y su situación privada, pues mientras encabezaba una organización dedicada a denunciar la corrupción, se beneficiaba de un esquema que hoy es cuestionado como fraudulente y abusivo.
Así, María Amparo Casar se encuentra en un momento crítico no solo por las acusaciones formales, sino porque su trayectoria pública se ve confrontada con decisiones pasadas que ahora son objeto de escrutinio judicial. El desenlace de este proceso definirá si su narrativa de persecución política logra imponerse, o si la justicia establece responsabilidades en forma contundente.
Si el desenlace judicial resulta en contra de María Amparo Casar, las consecuencias serían de gran alcance tanto en el plano personal como institucional. En términos generales, lo que le esperaría es lo siguiente: Prisión, sanciones económicas, inhabilitación política, golpe brutal a su reputación, impacto en MCCI, efecto en aliados políticos.
Además de Implicaciones mucho más amplias como institucionales, sociales, narrativas políticas.
Con un desenlace adverso para María Amparo Casar, las consecuencias trascienden lo individual. El golpe alcanzaría directamente a la derecha conservadora mexicana, que ha construido su legitimidad sobre la idea de representar la verdad y la pureza moral. Un fallo en su contra exhibiría la contradicción entre discurso y práctica, dejando al descubierto el “lobo oculto bajo la piel de oveja” de la corrupción y el abuso para enriquecerse y, además, debilitaría la narrativa de superioridad ética y moral que por años han sostenido, al descubierto quedaría la impoluta derecha mexicana de la que Amaro Casar es un activo influyente y participante.








