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miércoles, marzo 18, 2026
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Todos lo saben, el de Calderón fue un narco-Estado

SERGIO ARMANDO López-Castillo

Hoy lo sabe el mundo entero. Y es que, en su momento, no sólo lo supieron y lo ratificaron de manera confidencial los  del Comando Norte del gobierno de Estados Unidos. También lo afirman en corto,  y casi “a los cuatro vientos” –y en sus charlas privadonas–, Mike Pompeo, el mismísimo secretario de Estado del hoy expresidente Donald Trump y otros ex encumbrados de ese nivel; como de igual manera lo dicen congresistas tanto del partido en el poder en Estados Unidos –congresistas demócratas–, como legisladores, incluso, de la derecha norteamericana; los republicanos.

Y por supuesto que lo dicen políticos, periodistas, articulistas y, sobre todo, expertos en seguridad y en violencia criminal, casi del mundo entero, todo luego de la mucha información y escarceos que dieron en las audiencias públicas y otras privadas del juicio del ex secretario de seguridad de su gobierno en 2006-2012.

Todos lo consideran de ese modo –palabras más, palabras menos–, que el de Felipe Calderón fue   un “narco-gobierno” o “narco-estado” al servicio de las bandas criminales. Bueno, al menos, de una muy poderoso como es el cártel de Sinaloa.

Sí, dicen que ese gobierno en el México de hace poco más de una década, “narco-gobierno”, está marcado con ese sello nefasto, todo a raíz del juicio en New York que condenó a Genaro García Luna por narcotráfico y protección de criminales, y que el ex presidente mexicano y de los muchos mexicanos que lo respaldaron en 2006, fue indirectamente si se quiere, uno de los ex mandatarios aztecas que más ayudó a las bandas delincuenciales y el que más las solapó y las encumbró.

Sí, un ex presidente de nombre, Felipe Calderón, convertido en su momento en aliado clave de las mafias criminales mexicanas; que son algunas de las bandas más potentes y poderosas que han existido en el último siglo en el orbe, vinculadas al otrora intocable Joaquín Guzmán Loera y al Mayo Zambada, entre otros.

Grupos criminales vinculados a los barones del crimen y que –por décadas–, han convertido a la sociedad de Estados Unidos en rehén de las drogas, según los discursos y la narrativa de políticos norteamericanos, que medran con el tema cada vez que va a tener elecciones allá en el vecino país del norte.

Y es que si en algo tienen razón muchos de los que han señalado al “narco-estado-mexicano”,  es que no existe oferta sin demanda; que no es posible la comida sin el hambre y que resulta una obviedad y una ofensa al sentido común, insistir y hasta “necear” que México es el mayor exportador de drogas, sin entender que el vecino del norte es el mayor consumidor.

Sí, sin embargo, pareciera, en su tiempo de guerra al “narco” en México simulada, que el único que no entendía la realidad del mercado, en general, y del comercio de las drogas, en particular,  es el mismo Calderón Hinojosa, con aquella inusitada “campaña a sangre y fuego”, que según él libró contra los cárteles de las drogas.

¿Y por qué Felipe Calderón no quiso entender la dinámica económica y de operatividad de las bandas criminales?

Porque en su lapso de ejercicio del poder, externó sin miramientos y reflexiones medidas, que no había ningún círculo virtuoso del negocio de las drogas, frente a la política; pero sí, en cambio, apoyó a morir y sin cortapisas a García Luna, en el su manejo singular de la seguridad pública del país, que más bien puso al servicio de los criminales ya mencionados y muy conocidos de México.

Sí, Calderón Hinojosa creyó que nadie más entendía la guerra y el tratamiento del problema del narco,  que a lo largo de los últimos 30 años, Para su partido (Pan) y sus aliados, muchos ambiciosos y actuales tiradores presidenciales, ahora se sabe, fueron de un u otro modo, cómplices y cercanos cortesanos del crimen organizado.

Y en reacción, como muy buenos reaccionarios que son, algunos de estos panistas enlodados y otros tantos tricolores, también muy manchados de esos menesteres, pretenden “voltear la tortilla” al Presidente actual Andrés Manuel López-Obrador, quien erguido y orgulloso, desde el pódium de las mañaneras, seguido rebate y aclara a sus adversarios – Que no enemigos- que nadie ha podido encontrarle, descubrir y menos documentar, algún nexo con el crimen y con los matarifes de las drogas en los últimos 30 años en los que ha construido carrera política.

ÉL sigue en los suyo, en su ataque a las causas que han provocado la violencia y el crecimiento de los grupos de narcotraficantes en el país, durante el que llama el periodo neoliberal de los gobiernos del Pan y del PRI, y hasta hoy, como él mismo López-Obrador lo cita: está “limpio” y hace lo propio para  el resto de la estructura de todo su gobierno, y aún del  partido que lo postuló -fundado por él mismo (Morena)- y todos sus aliados políticos y sociales, también lo estén.

Y volviendo a FECAL, lo que tampoco entiende el panista o ex panista, según le convenga, es que las mismas agencias norteamericanas que llevaron a García Luna a los tribunales, son las esas las  que lo pueden llevarán también a él a sentarse en una corte gringa a responder por los mismos delitos de su antes protegido Gerardo García Luna; por haberse hecho “pato” u omiso cuando su gobierno mantuvo vínculos con las bandas criminales.

No entiende que las mismas mafias que financiaron campañas y a políticos de su partido y del PRI,  a gobiernos municipales, a gobiernos estatales, y que llevaron a puestos de elección popular a diputados y senadores de esos mismos partidos políticos, desde siempre en el pasado reciente,  lo dejarán caer cuando no lo puedan “seguir sosteniendo” con el silencio.

Mafias que cobraron sus cuotas criminales; que exigieron “el pago de piso” en la política y en el poder y cuya cuota cobró miles de vidas, y que por otra lado _-a través de personajes como García Luna, el negro Durazo, Edgar Veytia y tantos otros-,  exigían lealtad y protección sin más reclamo y reparos.

Lo peor del caso es que lo único “que no entiende, que no entiende”, Calderón Hinojosa, es que como ex mandatario mexicano ciego, sordo y a veces mudo, los “mexas” mayoritarios del este glorioso país Azteca, ya lo han juzgado social y mediáticamente como casi “hombre criminal”, y non grato en su propio terruño, algo que lo orilló a irse a buscar la ciudadanía española, desde dónde como ratoncillo asustado, a veces saca la trompilla y emite algunos balbuceos de “rata” asustada.

Y si aun así, Felipe Calderón,  no quiere entender que el mundo entero ya sabe que el suyo fue un “narco-gobierno” y que tarde o temprano le cobrará, tan vez hasta con prisión, la estulticia de haber creído que puede engatusar a la ciudadanía mexicana con el trillado y cínico argumento de que: “Él no sabía nada de las actividades inconfesables de, su dedo chiquito Genaro García, anda total y permanente perdido en los radares de la vida pública y social de México.