Controversial…
Por: Raúl Sabido
La mentira en la política se refiere a la distorsión, ocultamiento o manipulación intencionada de la verdad por parte de actores políticos decadentes con el objetivo de recuperar apoyo, demeritar al oponente, intentar causar desequilibrios o justificar acciones cuestionables. Estas falsedades adoptan diversas formas, desde datos tergiversados hasta la creación de narrativas mentirosas y engañosas que buscan manipular la percepción pública.
A menudo, estas mentiras apelan a las emociones, prejuicios y deseos de los ciudadanos susceptibles, buscando sembrar desconfianza y división. Aunque algunos las justifican como herramientas estratégicas en un sector político decadente, su uso busca socavar la transparencia, la ética y la confianza en las instituciones democráticas, buscan destruir en lugar de construir, la mentira es negocio para algunos medios y comunicadores.
En el siglo XXI, hemos visto cómo la mentira se ha convertido en un pilar de las estrategias políticas de sectores políticos decadentes en México. Los partidos opositores, como el PRI y el PAN, han tejido redes de narrativas engañosas y mezquinas para intentar manipular la percepción pública y recuperar el poder. Sin embargo, la fragilidad de estas mentiras radica en la contundencia de la verdad reafirmada con hechos, y que continuamente la desmienten, exponen y exhiben.
Un ejemplo reciente es el caso del Rancho Izaguirre en Jalisco. Inicialmente, se difundió en medios y redes sociales la narrativa de que el lugar era un “campo de exterminio” con hornos crematorios, comparándolo incluso con los campos de exterminio de la Alemania nazi. Esta estrategia mediática, encabezada por comunicadores opositores y panistas, buscaba dañar la imagen del gobierno federal. Sin embargo, la Fiscalía del Estado de Jalisco, quien tiene la posesión del predio, permitió la incursión de medios y youtubers para verificar la real situación. En menos de una semana, quedó claro que no había evidencia que respaldara las acusaciones iniciales de exterminio. A pesar de ello, los opositores intentaron desviar la atención, sugiriendo que el lugar había sido “limpiado” y “modificado” para ocultar pruebas, con eso han buscado que la mentira siga viva y que el golpe de la verdad no les sea tan abrumador, sembrando dudas lo utilizan como antídoto a la verdad.
Este caso ilustra cómo la mentira política decadente intenta distorsionar los hechos y apelar al miedo y la indignación. Sin embargo, también demuestra el poder de la verdad y la importancia de la transparencia. La intervención de los medios y la verificación directa en el predio desmantelaron la narrativa inicial, dejando en total evidencia la manipulación mediática y mezquina.
La mentira en la política no es un fenómeno nuevo. Desde el inicio del siglo, figuras como Vicente Fox Quezada simbolizaron una esperanza que pronto se desmoronó bajo el peso de promesas incumplidas y engaños. Este modelo de manipulación se convirtió en la norma para el “PRIANISMO”, consolidándose con eventos como el fraude electoral de 2006 y la compra de elecciones en 2012. Sin embargo, la credibilidad de estas narrativas ha ido erosionándose con el tiempo ante la capacidad analítica creciente de los mexicanos.
Hoy, más que nunca, es crucial recordar que la mentira puede ser poderosa, pero nunca invencible. La ciudadanía, cansada de ser engañada, ha comenzado a desarrollar un pensamiento crítico y a cuestionar las narrativas que se le presentan. Este despertar ha llevado al rechazo de las estrategias basadas en el engaño, dando paso al fortalecimiento de la verdad como herramienta de cambio transformador.
Estamos presenciando el ocaso de un sector de la política decadente que se auto destruye con sus propias mentiras. La verdad, aunque lenta, siempre encuentra su camino, esta es la razón del encono, la furia y la violencia del PRIANISMO ante la realidad de que ninguna estrategia mentirosa se les consolida. La mentira si causa cierto desconcierto pero, luego al fluir la verdad realista soportada con hechos se les derrumba, y además los exhibe como mentirosos.
Nadie en su sano juicio puede negar que existe un problema de inseguridad no resuelto por acciones criminales en ciertos estados del país.
Como tampoco nadie puede negar que el estado de Jalisco, gobernado por Enrique Alfaro hasta 2024 por Movimiento Ciudadano (MC), es una de las entidades más mortíferas de la nación, con mafias y cárteles que controlan hasta el 80 % del estado, de donde el 50% de las desapariciones forzadas en México se efectúan en Jalisco.
Y ante lo anterior, y contundentemente comprobado, es la narrativa de que los políticos decadentes del PRIAN quisieron cambiar de responsable señalando al gobierno federal cuando Enrique Alfaro y Pedro Lemus sabían de la existencia de ese predio como campo de entrenamiento del CJNG.
En esta semana que estamos iniciando van a ser desenmascarados los responsables, promoventes, medios de comunicación y comunicadores de la narrativa mentirosa, así como los verdaderos responsables de la tolerancia de ese predio y sus actividades criminales.
Hay que recordar un dato, de muchos más que existen, que Enrique Alfaro fue un detractor constante de la Guardia Nacional y pedía su salida de Jalisco, las razones hoy son más que evidentes.








